Margaritas que rompen el asfalto

Margaritas que rompen el asfalto

He visto margaritas que rompen el asfalto. ¡Impresionante! Pero nunca me había parado a pensar cuánto tiempo tardaron sus raíces en fortalecerse lo suficiente para que el tallo, impulsado por su deseo de avanzar, tuviera la fuerza de atravesar la dureza del pavimento.

Cuando tuve en mis manos “La esencia de la semilla. La encina milenaria” lo comprendí. Parecía tan pequeño y delicado que me sorprendí al pensar que no podía contar, en estos casi cuatro años que han pasado desde que un hombre puso la semilla en mi corazón y yo la llevé a mis manos, las horas de trabajo; los desafíos y cambios personales que he tenido que afrontar en este tiempo; las pérdidas que me han acompañado; los nuevos encuentros que han salido a mi paso; el trabajo de cada persona que ha colaborado para que este libro esté hoy en vuestras manos, y sentí la fuerza que permite a la margarita romper lo que a simple vista parece imposible.

Es la fuerza del principio de la suavidad que sin hacer ruido consigue convertirse en inmortal, porque inmortal es un libro publicado para las personas que deseamos compartir aquello que tenemos para dar a la vida. No importa el trabajo, el esfuerzo, el miedo, la incertidumbre, ni tampoco importa lo que se conoce por éxito, solo importa la libertad de disfrutar y compartir. La libertad de ser. La fuerza viene de la ilusión que surge del corazón; de la constancia que hace leve el esfuerzo; de la renuncia a la inmediatez, tan habitual en nuestros tiempos, a la que le sigue la paciencia de la espera con fe; de la confianza en que lo que tiene que ser, es; de entregarse con pasión a la acción para que el proyecto de la vida que anhela manifestarse en este proyecto pueda tener forma, la forma de un libro humilde en su presencia pero con la fuerza de la esencia que vive en él. La esencia de cada persona que ha hecho posible que esté hoy aquí tal como es. Y puedo asegurar que no ha sido cosa vana, toda la carne ha sido puesta en el asador, y cuando digo toda, es toda, transformada en amor.

A veces vivimos como si nos quedaran siglos por delante, posponiendo y retrasando, otras, como si nos fueran a faltar los minutos, pero cuando vivimos con presencia el instante, tenemos la paciencia y la urgencia unidas en el momento y entonces, todo es. Así viví la tarde de ayer en la Feria del Libro de Madrid, uniendo mi pasado y mi futuro en el presente, en compañía de personas muy queridas, y otras hasta ese instante desconocidas. De personas de antes, de ahora, y de las que serán después. Todas incluidas.

Solo vosotros y vosotras, lectores y lectoras, dais sentido a este trabajo que llena de sentido mi vida. En este libro, tú, yo, nosotros, somos. Simplemente encontramos la libertad de Ser. Si hoy tienes la oportunidad de leer “La Esencia de la semilla”. La encina milenaria” es porque una simple bellota se convirtió en encina y una frágil margarita se atrevió a crecer en silencio atravesando el duro pavimento que contenía todo su miedo, en el camino de “Irene vuelve a casa”.

Hoy puedo hablaros, no de sueños, de experiencias, y deciros que lo simple y aparentemente frágil contiene en su interior, impregnado de resiliencia, la esencia de la transformación.

¿Y tú? ¿Qué necesitas para romper el asfalto?

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